Mucho más que dos ruedas

A raíz de un evento reciente, organizado por un viejo amigo e insigne bloguero, tuve el último click para lanzarme a escribir una apología de la bicicleta que llevaba tiempo rondándome las mientes. Siendo humilde panfletista y veterano pedalista tenía una cuenta pendiente con rendir un homenaje a ese maravilloso vehículo. El leit motiv era resaltar las potentísimas cualidades de la bici como bien ecosocialista y símbolo embrionario de otra forma de organización social basada en la racionalidad ( «la producción y el consumo al servicio del ser humano y la naturaleza y no a la inversa») y opuesta radicalmente a la barbarie circundante. No encontrando apenas reflexiones al respecto, me pareció mínimamente útil poner un granito de arena.

Vino nuevo en odres viejos

Comentario publicado a propósito del encomiástico artículo del ilustre antropológo Manuel Delgado sobre la enésima esperanza blanca de regeneracionismo politiquero, en este caso para los comicios municipales del año próximo: Guanyem Barcelona con la starlet telegénica señora Colau en el papel estelar.

Otra maniobra cupular más, otro atajo más, otro fórmula mágica para «movilizar» a la ciudadanía alrededor de un proyecto catalizador de conciencias creado por élites de sabios que conocen la realidad existente, elaboran propuestas y las dirigen a los que «no saben» para que deleguen y confíen en su clarividencia y su programa de la hora.
Otra vez las gestiones, las elecciones, la recombinación de fuerzas para refundar la izquierda. Vino nuevo en odres viejos: participar en los aparatos político-administrativos profesionalizados, delegación popular en líderes que transformarán las vetustas burocracias partidarias en palancas de poder transformador arrebatadas al entramado financiero-corporativo para devolverlas a sus auténticos depositarios. Acción heroica de unos pocos clarividentes, discursividad elaborada por personajes público-famosos a los que los medios del aborregamiento otorgan la palabra y convierten en nuevas «esperanzas blancas» de la salvación de la izquierda; personajes mediáticos, telepredicación e institucionalismo…
Menos impaciencia, menos atajos milagreros y más trabajo de creación de nueva vida cotidiana, de organizaciones prácticas fundamentadas en la transformación capilar de la cultura material de vida de la gente. El resto es crear redentores que nos lean la cartilla y que nos guíen hacia la salvación con la condición de que se les vote. Nueva recaída en la trampa de reducir la política al politicismo. Y a llevarse la misma decepción de tantas otras veces ante la posterior caída de los ídolos y su absorción por el magma dominante.

¿Quién manda realmente en España?

Panfletón, quizás demasiado incendiario y recargado para mi gusto actual, escrito hace ya seis años (después de la segunda victoria de Zapatero) cuando la crisis en ciernes y la descomposición de la partitocracia hacían tan acuciante si cabe como en la actualidad un levantamiento popular contra el entramado dominante. Como creo que no está todavía demasiado mohoso lo divulgo de nuevo.

Cuando las cosas estaban más claras

Los únicos valores positivos siguen estando donde estaban, en esa izquierda social por derrotada que esté. Desde esos valores hay que volver a empezar otra vez como si hubiéramos perdido, que de hecho hemos perdido (…) lo que empezó en 1848.
El lado positivo de todo esto sería que, si hay que empezar como en 1847, entonces habría que empezar como si no estuviéramos divididos en las distintas corrientes del movimiento de renovación social, como si todos fuéramos socialistas, comunistas y anarquistas, sin prejuicios entre nosotros, volviendo a empezar de nuevo, a replantearnos cómo son las cosas, en qué puede consistir ahora el cambio, y, sobre todo, al servicio de qué valores, admitiendo de una vez que lo que hay en medio lo hemos perdido.

Manuel Sacristán Luzón Sigue leyendo